¿Que clase de invasión era esta?

El terreno colapsado y nadie ofreciendo resistencia.

Nadie se quejaba, nadie gritaba, nadie atacaba con armas.

Las armas, ese objeto de papel que pretendía despojarnos del más absoluto resto de ignorancia.

Las armas, esos pétalos de seda rojos que olían a la más bella rendición premeditada.

Los ataques debían ocurrir entre las vallas pero las multitudes iban y venían desaforadas, no había guía, no había control.

A las cinco de la tarde de un 23 de abril la ciudad estaba tomada.

Fue el día en que la ciudad fue invadida por los libros y las rosas.

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